Adelantarse al “¡dale, dale, no pierdas el tino!” pues a todo le pegan y a nada le atinan, no siempre es buena idea.
El gremio periodístico es uno de los más golpeados en México, la
violencia inicia desde el aspecto psicológico con frases como “ustedes son
cautos y si no, ya saben lo que sucede” hasta los hechos violentos que derivan
en el asesinato a periodistas.
Sin embargo, por incómodo que resulte, hay que hablar sobre otra
línea de investigación que no se nombra, atañe a muchos, pero no se le pone
nombre ni apellido y por lo tanto, tampoco se atiende como precisa.
Se trata de los mal llamados “líderes del periodismo” como dice la
canción, “hacen de todo por llamar la atención”, verdaderos kamikazes del
periodismo que so pena de terminar en el mundo de las mentiras, perseveran en “pegar”
para conseguir un fin monetario.
Tal es el caso de quienes cuentan en su haber, intentos fallidos
para “pegarle” al gobernador mexiquense, bajo el argumento barato de solicitar
protección a periodistas, un proyecto de forma y fondo que si bien es cierto es
necesario pues las cifras de periodistas asesinados en México, nos dicen que
nos va peor que en Afganistán, también es cierto que a la mera hora, la solicitud
de proteger a periodistas, va encaminada de intereses mezquinos de unos cuantos,
y los que realmente han sido violentados en su trabajo y/o persona, no han sido
claros con su forma de proceder pues no hay denuncias formales.
Y es que algunos de los quejosos, no tienen la calidad moral para
exigir protección alguna, luego de que las presuntas agresiones de las que han
sido “víctimas”, son producto de las extorciones que gustan hacer los
“comunicadores”. Extorciones del tipo “si no hay chayo, te madreo”. Pero,
sinvergüenzas al fin y al cabo, lo que no dicen es que, lo anterior se
desprende del hecho que no existen carpetas de averiguación por los hechos que
señalan estas personas. Y no hay denuncia porque saben perfectamente bien cuál
es el origen de esas relaciones perversas.
Por si fuera poco, se atreven a convocar a colectivos de periodistas
y medios de comunicación independientes, todo para que al final, los que
convocan se quieren colgar un diez y decir que son líderes regionales y que
representan a todo el gremio periodístico y que el objeto de mostrar “poder de
convocatoria” es para pedir que les sea dada publicidad del gobierno estatal, o
que por lo menos los volteen a ver.
Ahora bien, hablando del gobierno estatal, hay quienes señalan de “cuentas
alegres y buenos deseos” el contenido del segundo informe de gobierno, poniendo
como testigo al Secretariado Ejecutivo Nacional, ojo aquí, ya que al parecer se
refieren al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad
Pública (SESNSP), que literal se lee distinto y por supuesto no es lo mismo,
cuestión de semántica podrá alegarse.
Lo curioso de la
información presentada, es que en las Estadísticas de Incidencia Delictiva del
propio Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, y que se actualiza mes con mes, éste
posiciona al Estado de México en el lugar 13 a nivel nacional de acuerdo a la tasa por cada 100,000 habitantes, (y no en el primer lugar junto a la CDMX como
se quiere hacer ver), de enero – agosto de 2019 considerando para la medición
de la incidencia delictiva del fuero común a nueve parámetros para violencia de
género, entre los que se encuentran: violencia familiar, incumplimiento de
obligaciones de asistencia familiar, abuso sexual, violencia de género en todas
sus modalidades distinta a la violencia familiar, violación simple, violación
equiparada, acoso sexual, feminicidio y hostigamiento sexual; y cinco para
delitos de alto impacto, que son: robo, lesiones, homicidio, extorsión y
secuestro. En tanto la estadística mostrada por los detractores del informe de
gobierno, únicamente considera cinco parámetros, que no corresponden a los
delitos de alto impacto mostrados por el SESNSP, es decir, muestran datos por
homicidios por arma de fuego, asalto a transporte público, feminicidios,
extorsión y secuestros.
Cierto que no se
puede tapar el sol con un dedo, como tampoco se puede negar que la inseguridad
en el Edomex como en el resto del país es un reto a vencer, sin embargo, a la
hora de confrontar datos y señalar una fuente, es obligación transferir los
datos oficiales tal cual la institución señalada los presente, de otra manera
se cae en la presunción de falsear datos y como primer consecuencia, se crea
confusión en la ciudadanía y en segundo lugar, se da pie a que las autoridades
correspondientes hagan de las suyas haciendo como que no pasa nada.
Si la intención
es exhibir que las estrategias para combatir los delitos, no son suficientes,
debe primar el profesionalismo a la hora de investigar y citar fuentes. Las
críticas hacia un gobierno, en aras de informar, no deben ser viscerales ni
acompañadas de buscar publicidad, porque entonces se cae nuevamente en el
círculo vicioso de “me das y te apapacho, no me das y te pego”. Huelga decir que en ese jaloneo entre prensa
y gobierno, se perjudica a la ciudadanía, ya que se violenta el inalienable derecho
a estar informado.
Además, si de
hacer análisis político se trata, también se deben observar los “otros datos”
que suele ofrecer el presidente de México y como el mismo lo dijera “como las
escaleras, de arriba para abajo”. La imparcialidad en el periodismo debería ser
el eje rector a la hora de ofrecer información, para que el servilismo hacia
los partidos políticos vaya por delante.
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