miércoles, 5 de abril de 2017

CONTRA EL SUCIO RUIDO DE LA BANALIDAD


Por Juan Carlos Castrillón
Preguntar es responderse hacia adentro
Saúl Ibargoyen

Con su nuevo libro titulado Versos en el Aire el maestro Ibargoyen se me imagina como un Tagore uruguayo; por supuesto que mexicanizado y lautremonizado: Es extraordinaria la vitalidad, fertilidad, vanguardia-en el sentido más profundo-, y el gran acontecimiento histórico-cultural que conforma la publicación del mencionado volumen de versos. Que inicia contundentemente de la siguiente manera, en una "Nota casi ociosa" del propio autor:
Este libro, en verdad dos reuniones de poemas, no pretende ser sino un gesto metafórico contra el sucio ruido de la banalidad, el estruendo mediático y los agresivos bramidos del capitalismo salvaje.
Versos al Aire me remite inmediatamente a un riquísimo dominio de las tradiciones filosóficas del Oriente, desde Khalil Gibrán -tan popular en cierta época- al mencionado Tagore, al Tao Teo King, I Ching, Rig Veda, y al Corán, del que el protagonista lírico es un gran estudioso, por cierto. Las páginas se escurren entrañablemente por nuestros ojos como aguas termales, curativas. Cada poema debe ser leído con curiosa delectación, como quien se enfrenta a un renovado Dejavú en cámara lenta para sanear su psique. Al terminar de leer el libro nos invade una agradable sensación de paz y una gran fortaleza de espíritu, como una nutriente caricia del aliento. El poemario cumple cabalmente la estricta función de vacunarnos- a nosotros, lectores sensibles y atentos-contra ese nefasto fenómeno del posmodernismo: la banalidad, ese cursi cáncer que abarata el arte, estupidiza la mente y degrada la naturaleza, claro ejemplo de esto son los escritores que suscriben "poemas" sobre temas como: el papel de baño( en serio), mirar una mosca en la pared, Bob Esponja(también es cierto), Batman, Spiderman, o buscar un regalo del 14 de Febrero para el esposo en un Mall.
Es casi una obviedad reiterar que Ibargoyen se ha convertido en un consumado maestro de la experiencia poética, en estas páginas lo percibo calando en lo esotérico, iluminando el misterio, utilizando el avatar en el verso, y el verso como avatar. Estos humildes (recordar que la Humildad ES la Sabiduría) Versos en el Aire son como misiles, drones teledirigidos por el auctor -valga la vulgar metáfora belicista- para implosionar en nuestra devastada individualidad, y así deconstruirnos, recomponernos, regenerarnos, como seres verdaderamente humanos; esos a los que pertenece el futuro.
¡Léanlo! y ¡Que muera la falsa poesía!


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