miércoles, 8 de marzo de 2017

Perdón, pero… ¿Qué celebran?

La violencia contra las mujeres sigue rampante; la discriminación es evidente; la ignorancia crece y con ella la falta de oportunidades permanece. Políticos y religiosos se interesan más por lo que hagan con sus úteros y vaginas, que por lo que puedan desarrollar con sus cerebros e intelectos.
Trabajo sí tienen, de sobra: son muchos los que pasan y padecen dentro y fuera de su vivienda, cuando la tienen, pero carecen de empleo digno. Su salario sigue por debajo del de los hombres, pero sus jornadas son más largas y complicadas.
Algunas sí, se reconoce, se soliviantan, surgen, crean empresas, forman familias y se destacan por sus propios medios. Son pocas, demasiado pocas. Para la gran mayoría, el mundo sigue cerrado, encerrado en su misoginia machista e impía que no deja, que no permite que haya no un día, sino toda una vida de la mujer sin satrapías.

Germán Arango Ulloa © 2014 Periodista.

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