jueves, 17 de noviembre de 2016

ENTRE PLANTACIÓN DE ÁRBOLES Y UN BOSQUE MADURO, HAY UNA GRAN DIFERENCIA: EL ECOSISTEMA


Por Rocío Alejandra Ayala Pimentel

“La palabra sustentabilidad está siendo usada en todo el país para justificar proyectos que están impactando de manera irreversible a los ecosistemas y a las comunidades” señaló Fernando Córdova Tapia, Doctor en Ecología por la UNAM, especialista en impacto ambiental en la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, Suma Urbana y México Sostenible, quien ha revelado lo que considera uno de los peores desastres ecológicos del sexenio, donde el gobierno federal, mediante el Programa de Manejo del Nevado de Toluca, recién publicado por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), talará 17 mil 785 hectáreas de los bosques mejor conservados de pino y oyamel, esto es el 32.59% del área protegida, será destinada al ‘aprovechamiento sustentable de los recursos naturales’.
Aunque las autoridades consideran que esta operación permitirá aumentar la superficie arbolada, la legalización de una posible catástrofe ecológica, es inminente.
“Al permitir la tala en estas tierras, cualquier persona, comunidad o empresa podrá solicitar permisos para el aprovechamiento de estos bosques. El volumen anual de madera que se podrá talar deberá ser igual al volumen de masa forestal que se recuperará, indica el Programa de Manejo. Es decir, por cada metro cúbico de madera que se tale, otro metro cúbico deberá crecer. Esta dinámica promueve que para talar un árbol de 30 metros sea necesario sembrar muchos árboles pequeños, de crecimiento rápido, con el objetivo de alcanzar el volumen equivalente. Así, como lo promete la SEMARNAT, la superficie arbolada podría aumentar. Sin embargo, en términos ecológicos existe una enorme diferencia entre un bosque y un monocultivo de árboles. El bosque no es únicamente el conjunto de árboles sino todas las interacciones, fortalecidas con el tiempo, que existen entre estos y el resto de las especies de flora y fauna; en contraste, el monocultivo es simplemente un sistema productivo de filas de árboles. Estos cultivos tienen una gran simplicidad si los comparamos con la dinámica que hay en un bosque maduro. Así, se pierde un ecosistema y se gana una plantación, lo que acarrea severos impactos tanto en la cantidad como en la calidad de los servicios eco sistémicos que brindan los bosques y su biodiversidad. Pensando así, claro que la promesa de aumentar la superficie arbolada se logra, eso sí, a costa de la tala de un bosque maduro” –advirtió Córdova Tapia.

Al mismo tiempo, expuso que cualquier explotación comercial de esta naturaleza, debe estar respaldada por un estricto plan de manejo donde se establezca la cantidad de metros cúbicos de madera que se talarán por año y los que serán recuperados, sólo así, sería posible saber si la tala corresponde al aprovechamiento sustentable de los recursos naturales. Para ello, el Doctor Fernando Córdova Tapia, citó la auditoría de desempeño que en 2012, realizó la Auditoría Superior de la Federación a la Comisión de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), donde el dictamen fue negativo  revelo que “las políticas públicas para el aprovechamiento sustentable no cuentan con instrumentos de planeación y evaluación de los permisos que se otorgan. Por ejemplo, en el 97% de las ANPs (Áreas Naturales Protegidas de competencia federal del país) se otorgaron permisos sin contar con los estudios de límites de cambio aceptables o capacidades de carga de los ecosistemas. Asimismo, en el 45% de las ANPs en las que la CONANP brindó apoyos productivos, no había instrumentos de planeación que orientaran la conservación de los ecosistemas y su biodiversidad hacia el desarrollo social y económico del país. Es decir, este tipo de aprovechamiento se realiza a ciegas. En términos prácticos, esto significa que se otorgan permisos en los que es imposible garantizar que haya un aprovechamiento racional y en los que se estimula que las explotaciones terminen siendo simplemente un negocio”
A manera de conclusión, la SEMARNAT ha demostrado que en los últimos años sus declaraciones y acciones ocultan perjuicios ambientales y sociales, así como intereses extractivos y empresariales que siempre se niega a reconocer.

Mientras tanto, el Programa de Manejo del Área Natural Protegida con categoría de Área de Protección de Flora y Fauna Nevado de Toluca, ha sido publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y en contraste a lo anterior expuesto, el Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Rafael Pacchiano Alamán, señaló que el Programa de Manejo del Área de Protección de Flora y Fauna Nevado de Toluca, “por ningún motivo permitirá que 17 mil hectáreas de bosque desaparezcan, por el contrario, la superficie arbolada se incrementará gracias a un manejo forestal sustentable”, dicho de otro modo: cambiaremos un bosque maduro, por una mega plantación de árboles. 

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