martes, 17 de marzo de 2015

MACHISMO SE ESCRIBE CON “M” DE MUJER

Por: Rocío Alejandra Ayala Pimentel

Las causas del machismo son muchas, hablar de culpables, no tanto. El mejor ejemplo de feminismo, lo podemos atribuir a las mujeres precursoras del movimiento feminista del siglo XX, que nos condenaron a pensar y decidir como hombres, al par de ello; cuando no hay comparación entre hombre y mujer, salvo la condición humana. 
Hasta la fecha, es raquítico el reconocimiento al quehacer de la mujer en la humanidad, como parte importante en el desarrollo de toda sociedad. Incluso la equidad de género se desvirtúa haciendo del feminismo, una tendencia al lesbianismo, de tal suerte que ante tanta insistencia, el erotismo, la sensualidad, el enamoramiento y la coquetería, se han convertido en conductas superfluas o cursis. Hoy día, los adornos virtuales, modas pasajeras y las relaciones a vapor, son síntomas del enamoramiento que rige a las mujeres jóvenes principalmente.
El maltrato a la mujer, también ha tomado otros tintes, otras formas de conceptualizarlo y por ende, nuevas formas más de quedar en la impunidad. De repente, parece que la modernidad, resalta también la M de machismo, con mujeres que no saben cómo defenderse, pese a la "abundancia de herramientas para hacerlo. ¿No será que las formas de violentar a una mujer, en verdad han cambiado tanto? ¿Será que las conductas sexuales como el fetichismo, el sadismo y tantas otras parafilias, nos dicen ahora que lo violento es sinónimo de diversión y placer?
Desde luego, habrá quien opine que los hombres con su machismo a flor de piel, hacen mal la tarea de amar y valorar a una mujer. Sin embargo, esos hombres tuvieron una madre, y ella fue la protagonista en su formación. Por eso me atrevo a decir que, el feminismo desenfrenado que nos precede; en primera instancia, antes de "lograr" una total liberación, no es otra cosa que la puja necesaria por salir de una opresión desmedida, la necesidad de quitarse de encima al hombre golpeador y machista. El feminismo ha generado un movimiento de pensamiento eso es indudable, sin embargo, pese a ser un pensamiento con un escenario amplio que ha logrado superar fronteras, culturas y credos, continua con las ambigüedades que fracturan su total y absoluto reconocimiento. 
Hombre y mujer desde nuestras diferencias, debemos fortalecer nuestras coincidencias, que son muchas y desde ahí formar un mejor futuro. Y para el caso que nos ocupa, las mujeres debemos aceptar nuestra tarea de sembrar amor y así lograr a futuro hombres hermosos, respetuosos, llenos de amor para con las mujeres a su alrededor (madre, hermana, esposa, hija).
La fragilidad humana, no es asunto particular de las mujeres, también es de los hombres, quienes muchas veces son utilizados como preservador de la especie humana o cheque al portador; esa fragilidad también los hace vulnerables y bellos, capaces de amar infinitamente y sanar ese círculo vicioso que pudo haber nacido en casa, precisamente a manos de una mujer.
Ahora, no significa de ninguna manera que esto sea la justificación de maltrato intrafamiliar o sexual, desde luego que no, simplemente es hacer notar que tanto hombre como mujer, junto a las diferencias que nos separan, siendo seres humanos, también nos unen para crear un complemento perfecto.


(Nota publicada el 08 de marzo de 2015)

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